En qué puedo ayudarte
No hace falta que sepas ponerle nombre a lo que te pasa para pedir una cita. Estos son los motivos por los que la gente suele empezar una terapia conmigo.
Trauma y apego
Experiencias que siguen doliendo en el presente aunque hayan pasado años. A veces son hechos concretos y reconocibles; otras veces es un clima sostenido en el tiempo que nunca se nombró como daño.
También las formas de vincularte que se repiten sin que sepas por qué: elegir siempre el mismo tipo de relación, no poder acercarte, no poder separarte, sentir que necesitas demasiado o que no necesitas a nadie.
Trabajo con formación específica en trauma, apego y EMDR.
Duelo y pérdidas
Muertes, rupturas, cambios de vida, pérdidas de salud, de trabajo o de proyecto. Un duelo no se resuelve con tiempo: se resuelve con proceso, y ese proceso necesita un espacio donde lo que duele pueda ser puesto en palabras.
Incluye los duelos que el entorno no reconoce como tales y que por eso se viven en soledad.
Ansiedad y malestar emocional
Angustia, miedo, tristeza persistente, irritabilidad, dificultad para dormir. O algo más difícil de nombrar: la sensación de estar funcionando sin vivir, de cumplir con todo y no encontrarte por ningún lado.
El síntoma casi siempre está diciendo algo. Trabajamos para aliviarlo, y también para entender de qué habla.
Pareja y familia
Conflictos que se enredan y siempre acaban igual. Distancias que crecen sin que nadie las haya decidido. Conversaciones que nunca acaban de darse, o que se dan mil veces sin llegar a ningún sitio.
En terapia de pareja el trabajo no consiste en decidir quién tiene razón, sino en entender qué está pasando entre los dos y qué queréis hacer con ello.
Abuso de poder, de conciencia y espiritual
Acompaño a personas que han vivido situaciones de abuso de poder o de conciencia en contextos institucionales y comunitarios, incluidos los de carácter religioso. Son heridas producidas dentro de espacios de confianza, y eso las hace especialmente difíciles de nombrar.
Si no te reconoces en ninguna de estas
Escríbeme igualmente. La primera cita sirve precisamente para eso: para poner sobre la mesa lo que traes y ver si puedo ayudarte. Si creo que otra profesional encaja mejor con tu caso, te lo diré y te orientaré hacia dónde buscar.